Diabetes: diágnostico, clasificación y tratamiento

La glucosa en la sangre es la principal fuente de energía que utilizan las células de nuestro cuerpo. Al momento de desarrollar diabetes sacarina o diabetes mellitus, este trastorno metabólico se caracteriza por afectar drásticamente la forma en la que el cuerpo utiliza la glucosa quedando demasiada glucosa en el torrente sanguíneo. Este exceso de glucosa a largo plazo puede generar cuadros de salud delicados como daño en los ojos, riñones, accidentes cerebrovasculares y amputaciones.



Sus síntomas más tempranos y comunes son:

  • Necesidad constante de orinar, incluso varias veces durante la noche (poliuria).

  • Excesiva sensación de sed (polidipsia).

  • Mucha hambre (polifagia).

  • Cansancio y falta de energía.

  • Aliento a frutas.

Datos de interés


Alrededor de 30.3 millones de personas en Estados Unidos han sido diagnosticadas con diabetes.

1 de cada 10 personas en los Estados Unidos no sabe que tiene diabetes. Se encuentra entre las 10 primeras causas de muerte en los Estados Unidos. La diabetes tipo 2, antes llamada adquirida, es común en el 90 - 95% de los casos.

En la última década, la cantidad de adultos con diagnóstico de diabetes se ha más que duplicado.


Factores de riesgo para desarrollar diabetes


  • Sobrepeso.

  • Antecedentes familiares (padres o hermanos)

  • Antecedente de diabetes gestacional.

  • Etnia.

  • Edad.

  • Poco o nada de actividad física.


Tipos de diabetes


Diabetes tipo 1


El sistema inmunitario, por error, activa sus defensas hacia el mismo cuerpo destruyendo las células del páncreas encargadas de desarrollar la insulina que es una hormona que ayuda a que la glucosa ingrese a las células del cuerpo para su uso. Es más común en niños y adultos jóvenes, los pacientes diagnosticados deben administrarse insulina diariamente.


Diabetes tipo 2


El nivel de producción de insulina en el cuerpo es insuficiente o las células no van a responder a la acción de la insulina para aprovechar la glucosa, por lo que se generan altos niveles de glucosa en la sangre, es más común en adultos pero cada vez está siendo diagnosticada en niños y adultos jóvenes.


Diabetes gestacional


Se diagnostica a mujeres durante el embarazo, incluso mujeres que no tengan diagnóstico previo de diabetes. A diferencia de otros tipos de diabetes, no se desarrolla a partir de deficiencia en la insulina sino por uso ineficaz de la insulina durante el embarazo.

Alrededor del 10% de las mujeres embarazadas desarrollan diabetes gestacional y de éstas el 50% desarrollarán diabetes tipo 2 después, pero hay medidas para prevenirlo.


¿Cómo se detecta la diabetes?


Ante de los síntomas de diabetes es necesario realizar análisis de sangre:

  • Medición de glucosa en ayuno

  • Hemoglobina glicosilada o A1C

  • Prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG), en embarazadas se realiza entre semanas 24 y 28 de gestación

  • Medición de azúcar en sangre al azar.


Tratamientos para la diabetes


Se fundamenta en una dieta balanceada, estilo de vida saludable, ejercicio y medicación. El objetivo es mantener los niveles de sangre dentro de los rangos normales para evitar afecte otras áreas del organismo.


Los medicamentos comúnmente prescritos para esta condición son insulina inyectada o medicamentos orales hipoglicemiantes (mantienen el azúcar en sangre baja). También puede ser una combinación de ambos medicamentos.


El tratamiento apropiado depende de cada diagnóstico y la determinación del médico sobre el plan adecuado para usted. Bajo ningún término recomendamos la automedicación.


Prevención de la diabetes


Es posible retrasar la diabetes a través de la realización de cambios en el estilo de vida tales como:

  • Reducción del peso corporal en caso de obesidad

  • Actividad física de intensidad moderada

  • Mejorar la ingesta de carbohidratos en la dieta.


Complicaciones de la diabetes


Tras varios años de azúcar elevada en sangre, mal controlada o nunca controlada pueden aparecer múltiples síntomas de complicaciones tales como:

  • Neurológicas: hormigueo o entumecimiento en las manos, pies o dedos, se pierde la sensación del tacto al calor, frío, dolor, vibración.

  • Renales: retención de líquidos, hinchazón en los pies y cara.

  • Cardiovasculares: aumento de la presión arterial, dolor de pecho, dificultad para respirar

  • Oftalmológicas: visión borrosa, manchas negras, destellos de luz.

  • Inmunitarias: usted puede ser susceptible a infecciones a repetición, que tarden mucho en curarse o que no responden al tratamiento común.

  • Sexuales: como disfunción eréctil, eyaculación retrógrada, disminución del libido y lubricación vaginal



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